
El aperitivo quizás es la parte más entretenida de una cena, donde los invitados llegan, todos se miran y, no siempre, estamos del todo cómodos. Es por esto que les doy un par de datos para quebrar ese frío de entrada antes de pasar a la mesa.
Parto con la hora de definir el aperitivo, donde muchas veces caemos en el clásico error de pensar: “vienen con hambre, hay que alimentarlos para que se llenen luego”.
Muy por el contrario, las personas que llegan a determinado evento no quieren comer, justamente para que no se piense que vienen con hambre, por lo que conviene preparar los bocados más pequeños, simples, ácidos y frescos posibles. De esta manera entretenemos más que alimentamos, además de hacer funcionar los jugos gástricos y crear un ambiente de espera para lo que se nos viene.
La idea fundamental del aperitivo es literalmente marcar un tiempo de espera, tiempo suficiente para que lleguen todos los comensales, que los anfitriones puedan presentar a sus invitados entre ellos y revisar el correcto orden de los invitados en las mesas a ocupar, quedando el tiempo suficiente para lograr “acomodar” a algún inesperado visitante o, por el contrario, “rellenar o eliminar” la silla vacía de otro que no pudo asistir.
Bocados que se sirven en bandeja o platos y que son comibles “a mano”, con cucharillas de un solo bocado o pinchos varios son mi recomendación. La idea es considerar que si un invitado mantiene una mano ocupada con una copa, es difícil que pueda comer algo que necesita de las dos para ser consumido (léase posillitos de cualquier tipo que requieren de una cuchara para poder comer su contenido).
Recuerden, es distinta la ocasión en un living que de pie en una cena formal, por lo que a veces las ostras, limón y servilletas son las más adecuadas para algo informal, versus montaditos para otras. Lo importante es recordar la comodidad de nuestros invitados.
Recomendaciones
Ocasión formal: Ostras frescas frías
Sofisticadas por excelencia, píntenlas con apenas un toque de mostaza Dijon, se potencian lo sabores de manera increíble.
Quizás una buena idea es montar en una bandeja o plato grande la mitad con mostaza y la otra con sólo limón, de esta manera cuidamos de no obligar de manera absoluta al consumo de un producto tan intenso como la mostaza.
Recuerde despegar las ostras de su concha, de lo contrario, cada invitado necesitará un cuchillo y se pierde la gracia de la comodidad de comer con la mano.
Armonicen con un espumoso de acidez alta o de la “real” Champagne para sorprender a los invitados.
En caso de tener varias alternativas de aperitivo, mantengan un solo bebestible para el aperitivo, recuerden que la clásica “bandeja” con la selección amplia de los matrimonios de antaño (Pisco Sour, Vaina, Kir, etc.), está pasada de moda y es poco educada.
Almuerzo en una terraza: Brusquetas con tomate
Clásica preparación española, se basa en un producto simple y fresco, sobre todo por el hecho de tener que tomarse con la mano y una servilleta a lo más.
Corten rodajas de pan de un dedo de grosor, tuéstenlas en el horno y, cuando estén crocantes, úntenlas en tomate seco hidratado y triturado condimentado con ajo y albahaca (debiera ser albahaca fresca, pero si no es época, con albahaca seca algo se logra).
Monten en un plato grande y llévenlas a la mesa para animar la conversación (ideal para reuniones con suegros o parientes a los que hay que tratar bien).
Digan que la receta la trajeron de España y la conversa empezará de manera animada, sobre todo si las acompañan con un Sauvignon Blanc fresco y joven, servido a no más de 9º C dentro de una cubetera de agua y hielo.
Invitados sorpresa: Bocaditos de quesillo y ají verde
Aunque sólo se puede hacer en temporada de ají verde, es una alternativa entretenida, rápida y simple cuando vienen amigos de sorpresa.
Lave el ají verde con agua fría, córtelo por la mitad a lo largo y retire las semillas y las partes blancas de interior.
Córtelo en juliana pequeña y, en un recipiente hondo, agregue aceite de oliva, sal y unas gotas de limón. Deje macerar por a lo menos cinco minutos.
Mientras espera, corte rebanadas de pan, tuéstelas apenas y colóqueles una lámina delgada de quesillo o queso fresco, sobre él, coloque un poco de la preparación de ají.
Sírvalo junto con Sauvignon Blanc fresco y de estilo herbáceo, a no más de 8º C.
Muy por el contrario, las personas que llegan a determinado evento no quieren comer, justamente para que no se piense que vienen con hambre, por lo que conviene preparar los bocados más pequeños, simples, ácidos y frescos posibles. De esta manera entretenemos más que alimentamos, además de hacer funcionar los jugos gástricos y crear un ambiente de espera para lo que se nos viene.
La idea fundamental del aperitivo es literalmente marcar un tiempo de espera, tiempo suficiente para que lleguen todos los comensales, que los anfitriones puedan presentar a sus invitados entre ellos y revisar el correcto orden de los invitados en las mesas a ocupar, quedando el tiempo suficiente para lograr “acomodar” a algún inesperado visitante o, por el contrario, “rellenar o eliminar” la silla vacía de otro que no pudo asistir.
Bocados que se sirven en bandeja o platos y que son comibles “a mano”, con cucharillas de un solo bocado o pinchos varios son mi recomendación. La idea es considerar que si un invitado mantiene una mano ocupada con una copa, es difícil que pueda comer algo que necesita de las dos para ser consumido (léase posillitos de cualquier tipo que requieren de una cuchara para poder comer su contenido).
Recuerden, es distinta la ocasión en un living que de pie en una cena formal, por lo que a veces las ostras, limón y servilletas son las más adecuadas para algo informal, versus montaditos para otras. Lo importante es recordar la comodidad de nuestros invitados.
Recomendaciones
Ocasión formal: Ostras frescas frías
Sofisticadas por excelencia, píntenlas con apenas un toque de mostaza Dijon, se potencian lo sabores de manera increíble.
Quizás una buena idea es montar en una bandeja o plato grande la mitad con mostaza y la otra con sólo limón, de esta manera cuidamos de no obligar de manera absoluta al consumo de un producto tan intenso como la mostaza.
Recuerde despegar las ostras de su concha, de lo contrario, cada invitado necesitará un cuchillo y se pierde la gracia de la comodidad de comer con la mano.
Armonicen con un espumoso de acidez alta o de la “real” Champagne para sorprender a los invitados.
En caso de tener varias alternativas de aperitivo, mantengan un solo bebestible para el aperitivo, recuerden que la clásica “bandeja” con la selección amplia de los matrimonios de antaño (Pisco Sour, Vaina, Kir, etc.), está pasada de moda y es poco educada.
Almuerzo en una terraza: Brusquetas con tomate
Clásica preparación española, se basa en un producto simple y fresco, sobre todo por el hecho de tener que tomarse con la mano y una servilleta a lo más.
Corten rodajas de pan de un dedo de grosor, tuéstenlas en el horno y, cuando estén crocantes, úntenlas en tomate seco hidratado y triturado condimentado con ajo y albahaca (debiera ser albahaca fresca, pero si no es época, con albahaca seca algo se logra).
Monten en un plato grande y llévenlas a la mesa para animar la conversación (ideal para reuniones con suegros o parientes a los que hay que tratar bien).
Digan que la receta la trajeron de España y la conversa empezará de manera animada, sobre todo si las acompañan con un Sauvignon Blanc fresco y joven, servido a no más de 9º C dentro de una cubetera de agua y hielo.
Invitados sorpresa: Bocaditos de quesillo y ají verde
Aunque sólo se puede hacer en temporada de ají verde, es una alternativa entretenida, rápida y simple cuando vienen amigos de sorpresa.
Lave el ají verde con agua fría, córtelo por la mitad a lo largo y retire las semillas y las partes blancas de interior.
Córtelo en juliana pequeña y, en un recipiente hondo, agregue aceite de oliva, sal y unas gotas de limón. Deje macerar por a lo menos cinco minutos.
Mientras espera, corte rebanadas de pan, tuéstelas apenas y colóqueles una lámina delgada de quesillo o queso fresco, sobre él, coloque un poco de la preparación de ají.
Sírvalo junto con Sauvignon Blanc fresco y de estilo herbáceo, a no más de 8º C.
1 comentario:
Veo que aprovechas tu estadía en Francia al máximo. Felicitacuiones y sigue escribiendo, recomendando y opinando, que lo haces bien. Darás que hablar durante tu año sabático y de perfeccionamiento, y ni siquiera nos das oportunidad de olvidarnos un rato de ti... Abrazos y éxito, Jaime R.L.
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