viernes, 17 de agosto de 2007

Las tres “B” de un vino: ¿y donde las encuentro?

Hace dos días conversaba con mi hermana chica que vive en Londres; ella adora la Champagne y sobre todo, la Demi Sec (léase de las más dulces), a lo que yo la trataba de inculta y poco sibarita.

Menos mal que coincidíamos en la marca, donde la Billecart Salmon es, sin lugar a dudas, uno de los referentes de precio calidad del mercado y, por supuesto, no se puede encontrar en Chile.

Después de rebatir un rato, mi hermanita dijo: “¿y que tanto?, si a mi me gusta, ¿Qué?, al final, la que gasta la plata soy yo”. Y tiene razón.

Hoy en día el vino, la cocina, los destilados, los Habanos y todo lo sibarita, se ha convertido en un elemento de moda y sinónimo de sofisticación, donde el que más sabe es el que la lleva. Cierto y verdad indiscutible.

El consumidor al fin quiere probar algo nuevo, sorprenderse, encontrar “algo” en una copa y definirlo como un gusto que lo atrae, más allá de saber si es tanino, fruta fresca o madera.

La película Ratatuille quizás refleja un poco de eso, el que un tremendo experto pueda ser sorprendido por algo tan simple como algo que “simplemente le gustó”.

Debo decir que la película está súper bien hecha y parece que a medida para la gente profesional de la gastronomía, así que a leer entre líneas parece ser la tarea de los involucrados en este rubro al momento de ir a verla, porque ya se está convirtiendo en obligación.

Nuestra pega, la de los Sommeliers, es un poco adivinar lo que al que está sentado lo puede sorprender, junto con la comida o sin ella, pero despertar en él la sensación final de que lo que está pagando cumple con toda su expectativa y, como si fuera poco, la supera. Cuando un Sommelier hace mal su pega o intenta vacunarse al cliente, es decir que es mediocre, se reflejará en cierta medida en el desagrado del que paga justamente por no obtener eso: satisfacción, placer, comodidad, no tener que pensar en qué es lo que quiero, sino que cuando me siento y aparece este señor vestido casi siempre de negro, pareciera que me estaba esperando sólo a mi.

Pas lo mismo con el vino, lo único que tiene que tener un vino es que le guste al cliente. Si paga mil pesos por una botella que no le gusta, la encontrará cara y mala. Si paga mil dólares por una botella que le parece la mejor de la historia, capaz que la encuentre hasta barata (créanme, hay de mil y de más de mil dólares que de verdad lo valen)

¿A donde quiero llegar?, a que a veces el cliente debe dejarse llevar, dejarse recomendar y probar un poco más. Quizás salga un poco más caro (menos de mil dólares la primera vez, lo prometo), pero si no lo intenta alguna vez, no sabrá jamás si vale la pena o no.

Afortunadamente están apareciendo más Sommeliers en Chile, por lo que puede cambiar si no le gusta la recomendación del primero.

¿Cuándo podremos tener Sommeliers en restaurantes donde no sea necesario que nos vistamos de chaqueta y corbata?, ¿Cuándo tendremos clientes que de verdad quieren probar la carta del restaurante y no cambiar nada del plato?, ¿o conocer los puntos de cocción de una carne? Cada día estamos más cerca, me gusta decir, pero aún nos falta mucho.

Recuerdo unas vacaciones pasadas no hace mucho frente a una parrilla, cuando un amigo me decía “si no es filete, no como, no me gusta la carne si está dura”. Yo le logré responder y demostrar, “amigo, si está en una parrilla, no ponga filete”.

Y no es de cagado, al contrario, es para sacarle mayor provecho a la parrilla; obvio, si es una situación informal, donde picaste choripan como enfermo, la “chela” se está entibiando de lo mucho que hablas y es hora de pasar al tinto, se me aparece sólo el vetado y el costillar. ¿Filete?, ese corte es para el horno o con salsas de algún tipo, platos más sofisticados y sazón adicional, no la sal que debe estar en la parrilla.

Para los interesados, dense una vuelta por el CueroVaca e inscríbanse en sus cursos de parrilla, aprenderán y se sorprenderán de las mentiras que hemos escuchado durante toda nuestra vida.

Beber más, esa es la tarea, suena bonito, ¿cierto? Bueno señores, ¡a comer!, a divertirse que para eso estamos.

2 comentarios:

Ricardo Grellet dijo...

bueno

Ricardo Grellet dijo...

Gracias a migo, creeme que no se olvidaran tan fácil de mi
Salud!
Grellet